Como niños. Adviento 2009

Lunes, 30 Noviembre, 2009

Hará casi un año, tuve la oportunidad de cruzar algunas palabras sobre la Navidad con un conocido. Según él, la Navidad había perdido todo su sentido convirtiéndose en poco menos que una farsa, una máscara que usan algunas personas para mostrarse cándidas y amables durante unos días, pero que en el fondo nada cambia. No se trataba de una persona creyente, y se quejaba de toda la parafernalia que rodeaba la Navidad, desde los ritos religiosos hasta los hábitos más consumistas, todo para ésta persona era motivo de crítica.

No obstante, había algo en lo que coincidía conmigo y era el hecho de que en estas fiestas, quienes más las disfrutan son los niños. Para los más pequeños, las Navidades siguen teniendo un sabor especial: las luces, los adornos, los belences en los escaparates, … todo es un despliegue de maravillas ante sus ojos.

Son ellos los que esperan estas fechas con la máxima ilusión porque en ella confluyen multitud de sensaciones: las vacaciones, la ilusión por los regalos, la reunión de la familia, la cabalgata de los Reyes Magos, etc. Su agenda está llena de acontecimientos magníficos y únicos que no tienen comparación con el resto del año.

Será por eso que nosotros los mayores ponemos tanto empeño en satisfacer su ilusión, porque nosotros también nos vemos reflejados en ellos y queremos contagiarnos otra vez de lo que  sienten, volviéndonos otra vez niños, como los que fuimos antaño. No obstante, “sólo los que se hacen como niños entran en el reino de los cielos”.

Y este es el reto que se nos presenta ante nosotros este Adviento, preparar la venida del Señor como niños:

- Como niños, ajenos al ajetreo del mundo que nos distrae de lo importante.

- Como niños, asombrados por las maravillas que Dios pone ante nosotros cada día.

- Como niños, aceptando con ilusión desbordada el regalo de la venida de Jesús como Salvador nuestro.

Así pues, sólo deseo que este año todos nosotros nos volvamos como niños de nuevo y volvamos a sentir la ilusión de estas fechas, que no pasen desapercibidas y que sean motivo para renovarse y maravillarse del amor que Dios tiene para cada uno de nosotros. Que sepamos ver con la sencillez de los ojos de un niño, que un Salvador nos  va a nacer para liberarnos de la esclavitud del mundo y reconocer, que hay perdón tras los errores, reconciliación tras las riñas, humildad tras las soberbias y amor en los corazones. Amor que no debe quedarse estancado en ellos, sino ser “una medida buena, apretada y rebosante”.

Que Dios les bendiga a todos. Amén.


La Voz de la Justicia.

Lunes, 16 Noviembre, 2009

“Venid, pues, y gocemos de los bienes presentes, y usemos de las criaturas con el ardor de la juventud.

Llenémonos de vino generoso y de perfumes, y no se nos pase de largo una flor de primavera.

Coronémonos de capullos de rosas antes de que se marchiten.

Que nadie de nosotros deje de participar en nuestra orgía, dejemos por doquiera señales de alegría, proque esa es nuestra parte y esa es nuestra suerte.

Oprimamos al justo pobre, no tengamos miramientos con las viudas ni respetemos las canas provectas del anciano.

Sea nuestra fuerza norma de justicia, pues lo débil se demuestra inútil.

Acechemos al justo, porque nos incomoda, y se opone a nuestras obras, y nos echa en cara las transgresiones de la ley, y nos reprocha de faltas contra nuestra educación.

Proclama que tiene el conocimiento de Dios, y se llama a sí mismo hijo del Señor.

Ha llegado a ser reprensión de nuestros pensamientos. Su sola vista nos resulta pesada, porque su vida no se parece a la obra de los otros, y sus caminos son diferentes.

Nos tiene por gente de mala ley, y se aparta de nuestros caminos como de impurezas; estima feliz el fin de los justos, y se gloria de tener a Dios por padre.

Veamos si sus palabras son verdaderas y experimentemeos lo que ha de suceder al fin de su vida.

Pues si el justo es hijo de Dios, vendrá en su socorro y le librará de la mano de sus adversarios.

Probémosle con el ultraje y la tortura, para ver su moderación indulgente, y probar su resignación.

Condenémosle a una muerte vergonzosa, pues, según él dice, le vendrá socorro.

Esto piensan, pero se equivocan, porque su maldad les ha obcecado, y no conocen los secretos de Dios, ni esperan recompensa para la santidad, ni creen en el premio de las almas irreprensibles”. Sabiduría 2, 6-22

Han pasado un par de milenios y este texto se vuelve tan actual como cuando fue escrito. Aparte de su caracter profético, al anticipar los padecimientos que Jesús tendrá en su tiempo, comparte con nosotros nuestro destino de cristianos, ser luz de justicia, en un mundo adormecido por el materialismo y sumido en su autocomplacencia hedonista.

En efecto, la Palabra de Dios nos refleja los “espinos” que nos encontramos en el día a día: las apariencias, las escalas sociales,  el afán de conseguir el éxito, aunque sea a cualquier precio,  la ley del más fuerte, … Todo ello se opone a los planes que Dios tiene para nosotros, todo ello se opone a los ideales de Justicia, Amor y Verdad con los que nuestro Padre Celestial quiere llenar nuestras vidas y de los que nadie queda excluido. Son esos los valores del mundo, los que dejan pobres, viudas y marginados; frente a los de Dios que desea dejarnos un mundo donde tengamos “vida” y ésta en abundancia.

Por ello, la voz de los cristianos, la voz de la Iglesia es incómoda, porque se opone firmemente a los desmanes de este mundo de injusticias, pero aún así, a pesar de las persecuciones, críticas y humillaciones que seguro son frecuentes en nuestro entorno, hay que seguir denunciándolas. Podremos discutir las formas de hacerlo, pero no el fondo, pues cielo y tierra pasan, mas la palabra del Señor permanece.


2º Domingo de Adviento: “¡ Preparad el camino !”

Sábado, 13 Diciembre, 2008

“Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: <<Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos>>. Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaba sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:  <<Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo>> “. Marcos 1, 1-8

Cuando se prepara un camino  se han de rellenar los baches, elevar las partes hondas y rebajar las partes altas. Se trata de dejar la superficie del mismo lo más lisa y llana posible de modo que el tránsito por él se haga de la manera más fluida posible, con visibilidad y seguridad de los que lo utilicen y con objeto de conectar dos lugares entre los que existe una gran distancia.

Así en nuestra relación con Dios, tratamos de conectar con nuestro Padre celestial, así tenemos que prepararnos para mejorar la fluidez de esta comunicación, renunciando a nuestras rebeldías y pecados, tomando conciencia de todas esas cosas que son “prescindibles” en nuestra vida y que no nos hacen bien, como los excesos de orgullo, nuestros egoísmos y nuestra falta de amor hacia los demás.

Del mismo modo, y al tiempo que nos vaciamos de todas estas cosas que nos sobran, debemos rellenarnos de todo aquello que sí nos favorece, como la misericordia, el perdón, la ternura y la paz.

En este sentido, al igual que los ángeles proclaman: “Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra Paz a los hombres de buena voluntad”, así también transcribo aquí la oración por la paz de San Francisco de Asís:

Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar;
porque dando se recibe, olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida .
Amén.

QDOB


1er Domingo de Adviento: ¡Velad!.

Sábado, 13 Diciembre, 2008

“Mirad por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se enerven con el libertinaje y la embriaguez y las procupaciones terrenas, y os asalte por sorpresa aquel día. Pues como un lazo sobrevendrá a todos cuantos habitan sobre la faz de toda la tierra. Estad en vela orando en todo tiempo para que logréis escapar de todo esto que va a suceder; y no sucumbáis al presentarse el Hijo del hombre”. S. Lucas 21, 34-36

“Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre”. S. Mateo 24, 37-44

Cuántas veces habréis escuchado en los últimos años, que vivimos en el apogeo de la civilización, hay avances científicos increíbles, medios técnicos asombrosos, se ha encontrado la cura para multitud de enfermedades y hay abundancia de alimentos, vestido, etc.

También se nos dice que creer en Dios es un atraso, que es algo anticuado, que son supersticiones del pasado, que no es necesario.

Sin embargo viene una tribulación y todo el mundo se tambalea, surgen crisis, hambres y guerras, y desaparece aquel efímero optimismo, demostrándo cuán frágil es este mundo en el que vivimos a pesar de todo lo que hemos avanzado.

Jesús nos advierte y nos llama a permanecer constantes, orando siempre y centrados en lo que es realmente importante en la vida. Por Él sabemos que lo material es pasajero y que debemos perseverar día a día en el conocimiento de la verdad del Señor: que mientras pasemos nuestra existencia en este mundo, debemos atesorar los bienes “celestiales” cultivando el amor, la justicia y la humildad, y que si bien podemos disfrutar de los frutos de nuestro trabajo,  no podemos olvidar que nuestro punto de referencia en Cristo y no debemos vivir despreocupados como si nada fuera con nosotros.

Por eso hay que estar en vela, atentos a cómo vivimos nuestra vida y ver como podemos mejorarla, poniendo a Jesús como centro de nuestra existencia y como modelo de nuestras actuaciones.

QDOB.


Adviento

Sábado, 13 Diciembre, 2008

Tanto el Adviento como la Cuaresma son momentos de especial relevancia en el calendario litúrgico. Ambos son un periodo de preparación para dos momentos clave: La Cuaresma nos prepara para la Semana Santa en la que rememoramos la pasión, muerte y posterior resurrección de nuestro Señor Jesucristo; por su parte, el Adviento, nos prepara para el nacimiento de Cristo, la venida de la esperanza salvadora del Mesías, el Libertador prometido por Dios a los hombres.

En este tiempo la Iglesia nos invita a orar con signos de especial significado, algunos de los cuales hoy quiero destacar:

- La anunciación a María y su obediencia: nos llama a estar especialmente receptivos a la voluntad del Señor y a estar dispuestos a ponerla en obra.

- El pesebre: el humilde lugar en el que nació Jesús hace clara referencia a cómo acogemos nosotros el mensaje de Jesús en nuestras vidas y cómo el evangelio es herramienta de renovación y de perdón.

- La adoración de los pastores y de los tres Magos: nos muestra, como todos somos llamados a compartir y a ser partícipes de la experiencia salvadora de la llegada de Cristo.

En resumen, permanecer en vela, preparar la venida y participar en comunidad de nuestra condición de cristianos renovando nuestro compromiso de seguir a Cristo.

QDOB.


Intercesión.

Sábado, 25 Octubre, 2008

“¿Qué es la Iglesia? Es una comunidad que reza; un pueblo de Dios, y que a Dios debe todo. Lo que más la urge es la oración. La iglesia se propone un objetivo primario: el de poner a los hombres en comunicación con Dios [...] Toda su vitalidad, toda su capacidad de servir para la liberación y la salvación de los hermanos próximos y lejanos está alimentada por la oración. Oremos, pues; de este modo debemos ser iglesia”. (en Ecclesia, 1971.p.2088, Pablo VI)

“Intercesión: en sentido cristiano, es toda súplica o petición presentada a Dios en favor de otro u otros, en favor de la iglesia y el mundo. En un sentido más amplio y acaso más cristiano, es toda una vida de oración y amistad con Dios ofrecida en favor de otros, de la iglesia, del mundo; siempre en unión con Cristo Jesús, el único Mediador; siempre desde el corazón de la iglesia y desde la comunión de los santos, y con el apoyo de María, intercesora universal e incansable. En este sentido, intercesión es un precioso carisma del Espíritu Santo, que gradualemente convierte la vida entera del intercesor y su misma persona en intercesión para gloria de Dios y bien de la humanidad”. (Marcelino Iragui, Ante el Trono de Gracia p. 6, Ed. El Carmen)

Hace ya algunos años, un “amigo invisible” me regaló el libro “Ante el Trono de Gracia” de Marcelino Iragui, libro que no comencé a leer hasta hace un par de años más y que el otro día se vino a mi mente cuando pensaba sobre el poder de la oración de intercesión.

“Pedid y se os dará”. En la oración se nos invita a pedir, a pedir constante e insistentemente todo aquello que necesitemos, lo material y lo inmaterial, tanto que hasta hay veces que nos “da corte” pedir todo el rato para nosotros. Estas oraciones son todas en plan “dame, dame, dame”, y esto no es malo, si nos damos cuenta de cuán necesitados estamos de todo. (Lo más sorprendente es que teniendo la posibilidad de pedir, nuestra falta de oración hace que al final no pidamos, ni lo que necesitamos).

Tomar conciencia de nuestras necesidades, fallos y debilidades, no sólo nos debe ayudar a ser más humildes, sino que tiene que despertar en nosotros una empatía hacia los demás y así como pedimos para nosotros mismos, interceder también para los que como nosotros comparten los mismos problemas e inquietudes.

“Interceder es un modo de cooperar con los planes divinos de salvación para nuestros seres queridos y para todos los hombres. Estos son planes de bondad, de generosidad de misericordia infinita. Para cooperar con ellos es preciso sumergirse en el Océano insondable de la Misericordia divina; es preciso mirar a las personas y leer los acontecimientos desde esa perspectiva, y orar desde la misma, desde la Misericordia divina.

Esta es una gracia que el Señor concede a los que expermientan a fondo su propia miseria, su propia nada. Entre ellos se encuentran los intercesores auténticos”. (Marcelino Iragui, Ante el Trono de Gracia p. 75, Ed. El Carmen)

Tú que estás pasando por un momento de “quebrantamiento”, tú que tienes una dificultad o un problema, puedes ser un intercesor auténtico, un valedor ante el Trono de Gracia del Señor de todos los que están pasando lo mismo que tú, y como un pararrayos, estás atrayendo hacia tu oración el poder salvífico de la misericordia de Dios. Tú con tu oración, estás contribuyendo a fomentar el amor y la piedad, tú estás colaborando a construir el Reino. El poder de la intercesión está en tu oración. Ora.

QDOB.


Tú estabas allí (2)

Sábado, 6 Septiembre, 2008

La canción de Avalon del anterior mensaje, es una invitación a recordar en nosotros mismos nuestra propia historia de salvación.

En la ceremonia de la Vigilia Pascual se realizan 7 lecturas del Antiguo Testamento a lo largo de las cuales se trazan varios de los momentos más representativos de la historia del pueblo elegido.

Así como los judios mantienen una estrecha relación con Dios en su historia como pueblo, también nosotros de manera individual mantenemos una historia personal de relación con Él: nuestra historia personal de salvación. En unos momentos más y en otros menos, notamos la presencia del Señor en nuestras vidas, cómo Él va actuando muchas veces sin nosotros notarlo y sólo es a posteriori cuando vemos los frutos de su actuación salvífica y misericordiosa.

Incluso la sensación de su ausencia, como ya se hablaba en “La Tempestad Calmada”, es paradójicamente, otra forma de sentir la presencia del Señor. Los momentos más duros de sufrimiento o “quebrantamiento” pueden ser también momentos en los que se manifieste el poder y la majestad de Dios.

Cuán incomprensibles son los caminos del Señor tantas veces, y otras muchas no entendemos su manera de hacer y de probarnos. ¿Quién pensaría que el pequeño David vencería al gigante Goliath y que éste humilde  pastorcillo llegaría a ser rey de Israel?, o ¿quién podría tener tanta fe como Abraham para estar dispuesto a sacrificar a un hijo?, piensen en la madre Teresa, ¿cómo una mujer tan pequeña, hizo cosas tan grandes?.

Mc 7,37: Y se maravillaban sobremanera y decían << Todo lo ha hecho bien >>

Así nosotros con el tiempo nos maravillamos del bien que obra Dios en nuestras vidas.


La Tempestad Calmada (28-01-2004, adaptación)

Domingo, 17 Agosto, 2008

Marcos 4, 35 – 40.
Aquel mismo día, al atardecer, díjoles: Pasemos a la otra orilla. Dejando la turba, se lo llevaron cual se hallaba en la barca. Y otras barcas le acompañaban. De pronto sobrevino tan brava tempestad de viento, que las olas batían la barca, hasta el punto que ésta comenzaba a inundarse. Mientras, él estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Y le despiertan y le dicen: Maestro, ¿no te interesa que perezcamos? Él se levantó, increpó al viento y dijo al lago: ¡Calla! ¡Enmudece! Y amainó el viento, y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo ¿A qué tanta pusilanimidad? ¿Cómo no tenéis confianza? Y sobrecogidos de temor, se decían unos a otros: ¿Quién es, pues, éste a quien el viento y la mar obedecen?.

Nuestra vida de cristianos es como la barca de San Pedro, navegamos en un mar que a veces es suave y otras bravo, pero es una barca en la que Cristo está presente porque así nos lo prometió: “Estaré con todos vosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos”.

Desde el mismo momento en que aceptamos a Cristo en nuestras vidas, aceptamos que Él está subido en nuestra barca y eso debería ser un gran motivo de alegría. Jesús está con nosotros, Él llena nuestra barca con su presencia y la completa con otras gratificaciones, ya que cuando Él nos indica dónde y cuándo echar las redes sacamos una gran cantidad de peces, sin embargo cuando nos dejamos llevar por nuestra soberbia y rebeldía, no obtenemos más que decepciones.

Como dice la palabra, aquel día Jesús se echó a dormir en la popa de la barca cuando apareció una tempestad. Entonces los apóstoles, atemorizados, se sintieron solos y desamparados. Sí, Jesús estaba con ellos, pero estaba dormido, ajeno a lo que pasaba mientras una tormenta atroz se les venía encima. En este punto se produce el principal contraste de la palabra, mientras los apóstoles veían en Jesús inoperancia y negligencia, no eran capaces de ver la confianza, la que Jesús tenía en que nada malo iba a suceder. En efecto, el miedo de los apóstoles a naufragar en medio del temporal, el temor al fracaso, fue mayor que la confianza que tenían en Jesús, a quién ya le habían visto hacer varios milagros.

Nuestra vida se parece mucho a la barca de los apóstoles, en ella hay momentos de dificultades, de dudas y miedos. En esos momentos de tribulación nos angustiamos sobremanera, aún más si la presencia del Señor está como oculta, y no es que Dios nos haya abandonado o nos ignore, sin embargo nosotros sí sentimos que es como si estuviera “dormido”. Entonces desesperamos y pensamos que estamos pérdidos: ¡Dios está dormido!, ¡No le preocupa que perezcamos!, ¡No le importamos!, … podemos llegar a pensar que Dios se olvida de nosotros, y no vemos que quizá es al revés, nos ofuscamos tanto con nuestros problemas y dificultades que somos incapaces de ver a Dios y no somos capaces de entender lo que Él nos trata de comunicar, de ver que Él está a nuestro lado y que debemos seguir teniendo confianza en Él, que es quien mejor sabe guiar la barca. Por eso es importante la oración constante, una oración sincera y personal, que mantenga el corazón en vela y atento a lo que en cada momento el Señor está tratando de decirnos.

En resumen:

Primero. – Como barcas en medio del mar, nuestras vidas van a la deriva y pueden verse fácilmente envueltas en momentos de dificultad. Esto es inherente a la condición humana pues nadie está exento de pasar penurias.

Segundo. – Afortunadamente, Dios está con nosotros y nos acompaña en nuestra barca, no sólo está presente en ella, sino que nos ayuda a mantenerla en buen estado: la limpia cuando el pecado la ensucia, la repara cuando está dañada y herida, nos echa una mano cuando lanzamos las redes y nos indica dónde lanzarlas para obtener la mejor pesca (esto es, nos da fuerzas para la vida diaria, y nos mantiene alerta para llenar nuestra vida de lo verdaderamente importante).

Tercero. – No hay que descuidar la relación con Dios, la oración ha de ser constante. Si Dios está con nosotros, ¡aprovechémosle!, no vaya a ser que vengan las dificultades y nos encuentren con la fe dormida, y entonces perezcamos sin remedio, ”despertemos” la fe, mantengámosla fuerte y activa con una oración perseverante.

Cuarto .- Hay grandes tormentas y dificultades pero no nos olvidemos que Dios lo puede todo, “hasta el viento y el mar le obedecen”. Dios tiene autoridad sobre todas las cosas, si Dios está con nosotros, ¿quién nos podrá parar?. Por muy grande que sea el problema, Dios nos ayuda a seguir adelante y por eso …

Quinto .- … hay que confiar en Su manera de hacer las cosas. A veces no lo entendemos pero Dios tiene una manera de resolver los conflictos que puede ser muy diferente a la que nosotros podemos pensar, por eso debemos estar atentos y confiar, confiar plenamente en que al final, si las cosas las hacemos a Su manera, será la mejor forma en que se puedan resolver. En esto consiste gran parte de la Fe: en confiar en que la voluntad del Señor es siempre lo mejor para nosotros.

Recibid un abrazo en Jesús y en María y QDOB.


La Buena Noticia: El mensaje de Jesús (II)

Martes, 5 Agosto, 2008

La instauración del Reino de Dios, no es ningún sistema político que deba instalarse por la fuerza (aunque ya haya habido algunos intentos en la historia), ni es algo que vaya a surgir por arte de birlibirloque, como algo mágico y repentino. No.

El Reino de los Cielos, tal y como se nos empieza a desvelar en las parábolas de Jesús, no son cambios externos en las instituciones, políticas, económicas o culturales de la sociedad, sino que es un cambio interior de cada persona, la conversión del individuo a una nueva manera de obrar y de pensar.

Permítanme decirles, que yo lo veo algo así como la restauración de la creación; en efecto, el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, queda alejado de Él por el pecado; Jesús encarnado de María, es Dios que toma la imagen del hombre para reestablecer su anterior dignidad de criatura elegida, y el individuo al convertirse, se hace hombre a imagen y semejanza de Cristo, forjándose la nueva alianza de Dios con los hombres.

El hombre a semejanza de Cristo es un proyecto de hombre muy atrayente. Es un hombre que ama la justicia, es más optimista y bondadoso, huye del rencor y los prejuicios, en su boca está siempre presente la verdad, en su mano la limosna y en su mente la oración. Es una persona consciente que más allá del “ojo por ojo” entiende que debe colaborar a que este mundo sea menos violento y vengativo, que entiende que a veces debe perder para que todos ganen. Ese cristiano es una persona que comprende las grandes paradojas del cristianismo: si das recibes, si mueres vives, …

Lo más fascinante es que este proyecto de Jesús es universal, en él todos tienen cabida, independientemente de su raza, nacionalidad, origen, condición, posición social, etc. porque enraiza con las aspiraciones más íntimas de bienestar de la persona y éstas, la paz, la justicia, la felicidad, … son comunes a todo ser humano.

Recibid un abrazo en Jesús y en María.

QDOB.


La Buena Noticia: El mensaje de Jesús (I)

Martes, 5 Agosto, 2008

S. Lucas 4, 16 – 22

Se llegó entonces a Nazaret, donde se había educado. El sábado según su constumbre entró en la sinagoga y se levantó a leer. Le fue entregado el libro del Profeta Isaías. Abierto el libro, dio con el pasaje en que está escrito: “El Espíritu del Señor que está en mí me consagró. A anunciar la buena nueva a los desgraciados me envió; como heraldo de libertad para los cautivos, de recuperación de la vista para los ciegos; de franca manumisión para los oprimidos. Heraldo del año de gracia del Señor”.

Luego enrollado el libro, lo entregó al ministro y se sentó. Los ojos de todos los que se hallaban en la sinagoga estaban fijos en él. tomó él la palabra y les dijo: Pues hoy ha tenido cabal cumplimiento esta Escritura que acabáis de oir.

Isaías 61, 1 – 3

El espíritu de Yahvé está sobre mí, porque Yahvé me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar la libertad a los cautivos y la liberación a los encarcelados, a proclamar el año de gracia de Yahvé y un día de venganza para nuestro Dios; para consolar a los que lloran; para alegrar a los afligidos de Sión y darles una diadema en lugar de ceniza, aceite de alegría en lugar de vestido de luto, cánticos de alabanza en lugar de ánimo decaído.

 

Amor, Paz, Alegría, Bondad, Caridad, Justicia, Libertad, Perdón, Consuelo, Misericordia, … son valores que han constituido las máximas aspiraciones del ser humano a lo largo de todas las etapas de la historia.

Para nosotros los creyentes, lo antedicho constituyen las más maravillosas manifestaciones del amor de Dios, la materialización de lo que implica el anuncio de la Buena Noticia, de la que Jesús, como Mesías y enviado del Padre, es el portador.

Tal es el amor de Dios hacia los hombres que todas esas cosas buenas que anhelamos, está dispuesto a dárnoslas, y nos las brinda a través de Cristo. Tomando a Cristo en nuestras vidas, aceptamos su modo de vida, sus valores y nos hacemos colaboradores de su misión salvadora.

AMOR ”Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado”.

PAZ ”Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados Hijos de Dios”.

ALEGRÍA “Estad felices y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo” // ”Vosotros sois la sal del mundo. Mas si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se la salará?”.

BONDAD “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas”.

CARIDAD “Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos”.

JUSTICIA “No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados”.

LIBERTAD ”Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

PERDÓN “Perdonad y seréis perdonados”.

CONSUELO “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso”.

MISERICORDIA “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” // “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”.

Los cristianos somos por tanto, los constructores del reino y con estos ladrillos debemos edificar la nueva Jerusalén, la Tierra Prometida en la que tengan verdadero cumplimiento las promesas del Señor. No es un trabajo fácil, y muchas veces nos parecerá ingrato, árido y  asfixiante, tened en cuenta que estamos llamados a “devolver bien por mal” y otras tantas veces a “poner la otra mejilla”. Esto no significa ser conformistas, sino fieles cumplidores de la Voluntad de Dios. Al igual que Jesús, que por obediencia al Padre, cargó con los pecados del mundo en la cruz, así nosotros nos hacemos portadores de la misma carga. Cireneos que caminamos con Cristo y que sin Él nada podemos.

QDOB