“Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: <<Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos>>. Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaba sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: <<Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo>> “. Marcos 1, 1-8
Cuando se prepara un camino se han de rellenar los baches, elevar las partes hondas y rebajar las partes altas. Se trata de dejar la superficie del mismo lo más lisa y llana posible de modo que el tránsito por él se haga de la manera más fluida posible, con visibilidad y seguridad de los que lo utilicen y con objeto de conectar dos lugares entre los que existe una gran distancia.
Así en nuestra relación con Dios, tratamos de conectar con nuestro Padre celestial, así tenemos que prepararnos para mejorar la fluidez de esta comunicación, renunciando a nuestras rebeldías y pecados, tomando conciencia de todas esas cosas que son “prescindibles” en nuestra vida y que no nos hacen bien, como los excesos de orgullo, nuestros egoísmos y nuestra falta de amor hacia los demás.
Del mismo modo, y al tiempo que nos vaciamos de todas estas cosas que nos sobran, debemos rellenarnos de todo aquello que sí nos favorece, como la misericordia, el perdón, la ternura y la paz.
En este sentido, al igual que los ángeles proclaman: “Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra Paz a los hombres de buena voluntad”, así también transcribo aquí la oración por la paz de San Francisco de Asís:
Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.Oh, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar;
porque dando se recibe, olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida .
Amén.
QDOB
Escrito por effetah