Tanto el Adviento como la Cuaresma son momentos de especial relevancia en el calendario litúrgico. Ambos son un periodo de preparación para dos momentos clave: La Cuaresma nos prepara para la Semana Santa en la que rememoramos la pasión, muerte y posterior resurrección de nuestro Señor Jesucristo; por su parte, el Adviento, nos prepara para el nacimiento de Cristo, la venida de la esperanza salvadora del Mesías, el Libertador prometido por Dios a los hombres.
En este tiempo la Iglesia nos invita a orar con signos de especial significado, algunos de los cuales hoy quiero destacar:
- La anunciación a María y su obediencia: nos llama a estar especialmente receptivos a la voluntad del Señor y a estar dispuestos a ponerla en obra.
- El pesebre: el humilde lugar en el que nació Jesús hace clara referencia a cómo acogemos nosotros el mensaje de Jesús en nuestras vidas y cómo el evangelio es herramienta de renovación y de perdón.
- La adoración de los pastores y de los tres Magos: nos muestra, como todos somos llamados a compartir y a ser partícipes de la experiencia salvadora de la llegada de Cristo.
En resumen, permanecer en vela, preparar la venida y participar en comunidad de nuestra condición de cristianos renovando nuestro compromiso de seguir a Cristo.
QDOB.