La canción de Avalon del anterior mensaje, es una invitación a recordar en nosotros mismos nuestra propia historia de salvación.
En la ceremonia de la Vigilia Pascual se realizan 7 lecturas del Antiguo Testamento a lo largo de las cuales se trazan varios de los momentos más representativos de la historia del pueblo elegido.
Así como los judios mantienen una estrecha relación con Dios en su historia como pueblo, también nosotros de manera individual mantenemos una historia personal de relación con Él: nuestra historia personal de salvación. En unos momentos más y en otros menos, notamos la presencia del Señor en nuestras vidas, cómo Él va actuando muchas veces sin nosotros notarlo y sólo es a posteriori cuando vemos los frutos de su actuación salvífica y misericordiosa.
Incluso la sensación de su ausencia, como ya se hablaba en “La Tempestad Calmada”, es paradójicamente, otra forma de sentir la presencia del Señor. Los momentos más duros de sufrimiento o “quebrantamiento” pueden ser también momentos en los que se manifieste el poder y la majestad de Dios.
Cuán incomprensibles son los caminos del Señor tantas veces, y otras muchas no entendemos su manera de hacer y de probarnos. ¿Quién pensaría que el pequeño David vencería al gigante Goliath y que éste humilde pastorcillo llegaría a ser rey de Israel?, o ¿quién podría tener tanta fe como Abraham para estar dispuesto a sacrificar a un hijo?, piensen en la madre Teresa, ¿cómo una mujer tan pequeña, hizo cosas tan grandes?.
Mc 7,37: Y se maravillaban sobremanera y decían << Todo lo ha hecho bien >>
Así nosotros con el tiempo nos maravillamos del bien que obra Dios en nuestras vidas.
Escrito por effetah