La Buena Noticia: El mensaje de Jesús (II)

La instauración del Reino de Dios, no es ningún sistema político que deba instalarse por la fuerza (aunque ya haya habido algunos intentos en la historia), ni es algo que vaya a surgir por arte de birlibirloque, como algo mágico y repentino. No.

El Reino de los Cielos, tal y como se nos empieza a desvelar en las parábolas de Jesús, no son cambios externos en las instituciones, políticas, económicas o culturales de la sociedad, sino que es un cambio interior de cada persona, la conversión del individuo a una nueva manera de obrar y de pensar.

Permítanme decirles, que yo lo veo algo así como la restauración de la creación; en efecto, el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, queda alejado de Él por el pecado; Jesús encarnado de María, es Dios que toma la imagen del hombre para reestablecer su anterior dignidad de criatura elegida, y el individuo al convertirse, se hace hombre a imagen y semejanza de Cristo, forjándose la nueva alianza de Dios con los hombres.

El hombre a semejanza de Cristo es un proyecto de hombre muy atrayente. Es un hombre que ama la justicia, es más optimista y bondadoso, huye del rencor y los prejuicios, en su boca está siempre presente la verdad, en su mano la limosna y en su mente la oración. Es una persona consciente que más allá del “ojo por ojo” entiende que debe colaborar a que este mundo sea menos violento y vengativo, que entiende que a veces debe perder para que todos ganen. Ese cristiano es una persona que comprende las grandes paradojas del cristianismo: si das recibes, si mueres vives, …

Lo más fascinante es que este proyecto de Jesús es universal, en él todos tienen cabida, independientemente de su raza, nacionalidad, origen, condición, posición social, etc. porque enraiza con las aspiraciones más íntimas de bienestar de la persona y éstas, la paz, la justicia, la felicidad, … son comunes a todo ser humano.

Recibid un abrazo en Jesús y en María.

QDOB.

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