Tú estabas allí (2)

Sábado, 6 Septiembre, 2008

La canción de Avalon del anterior mensaje, es una invitación a recordar en nosotros mismos nuestra propia historia de salvación.

En la ceremonia de la Vigilia Pascual se realizan 7 lecturas del Antiguo Testamento a lo largo de las cuales se trazan varios de los momentos más representativos de la historia del pueblo elegido.

Así como los judios mantienen una estrecha relación con Dios en su historia como pueblo, también nosotros de manera individual mantenemos una historia personal de relación con Él: nuestra historia personal de salvación. En unos momentos más y en otros menos, notamos la presencia del Señor en nuestras vidas, cómo Él va actuando muchas veces sin nosotros notarlo y sólo es a posteriori cuando vemos los frutos de su actuación salvífica y misericordiosa.

Incluso la sensación de su ausencia, como ya se hablaba en “La Tempestad Calmada”, es paradójicamente, otra forma de sentir la presencia del Señor. Los momentos más duros de sufrimiento o “quebrantamiento” pueden ser también momentos en los que se manifieste el poder y la majestad de Dios.

Cuán incomprensibles son los caminos del Señor tantas veces, y otras muchas no entendemos su manera de hacer y de probarnos. ¿Quién pensaría que el pequeño David vencería al gigante Goliath y que éste humilde  pastorcillo llegaría a ser rey de Israel?, o ¿quién podría tener tanta fe como Abraham para estar dispuesto a sacrificar a un hijo?, piensen en la madre Teresa, ¿cómo una mujer tan pequeña, hizo cosas tan grandes?.

Mc 7,37: Y se maravillaban sobremanera y decían << Todo lo ha hecho bien >>

Así nosotros con el tiempo nos maravillamos del bien que obra Dios en nuestras vidas.


Tú estabas allí

Jueves, 28 Agosto, 2008

AVALON - YOU WERE THERE (Letra en Inglés)

I wonder how it must have felt
when David stood to face Goliath on a hill
I imagine that he shook with all his might
until You took his hand, and held on tight.

‘Cause You were there, You were there
in the midst of danger’s snare
You were there, You were there always.
You were there when the hardest fight
seemed so out of reach
Oh!, You were there, You were always there
You were always there.

So there he stood upon that hill
Abraham with knife in hand was poised to kill
but God in all his sovereignty had bigger plans
and just in time, You brought a lamb.

‘Cause You were there, You were there
in the midst of the unclear
You were there, you were there always.
You were there when obedience
seemed to not make sense
You were there, You were always there
You were always there.

So haven’t I learned that my ways
aren’t as high as Yours are
and You alone keep the universe
from crumbling into dust
You are God and though we would
not have understood You
There You were.

Hanging blameless on a cross
You would rather die than leave us in the dark
every moment, every planned coincidence
just all makes sense
with Your last breath.

You were there, You were there
during history’s darkest hour
You were there, You were there always

You were the Victor and the King
You were the power in David’s swing
You were the calm in Abraham
You are the God who understands
You are the strength when we have none
You are the living, Holy one
You were, You are and You will always be
the Risen Lamb of God

You were, You are and You will always be
the Risen Lamb of God

AVALON - YOU WERE THERE (Letra traducida al Español - con algunas licencias para mejorar el efecto dramático -)

Me pregunto como se debió haber sentido David
cuando en el monte encaró a Goliath
imagino que se sintió atenazado ante su tamaño
hasta que tomaste su mano y la sostuviste firme.

Porque Tú estabas allí, Tú estabas allí
en medio de la peligrosa emboscada.
Tú estabas allí, Tú estuviste allí siempre.
Tú estabas allí cuando la batalla más dura
parecía imposible de ganar.
¡Oh!, Tú estabas allí, Tú siempre estuviste allí
Tú siempre estuviste allí.

Allí de pié sobre la colina estaba Abraham
cuchillo en mano para matar [a su propio hijo]
pero Dios en toda su magnanimidad tenía planes mejores
y justo a tiempo, pusiste un cordero [en su lugar].

Porque Tú estabas allí, Tú estabas allí
en medio de todas las dudas
Tú estabas allí, Tú estuviste allí siempre
Tú estabas allí cuando la obediencia
no parecía tener sentido
Tú estabas allí, Tú siempre estuviste allí.
Tú siempre estuviste allí.

Todavía no he aprendido que mis maneras
no son tan perfectas como lo son las tuyas
y solo Tú guardas al universo
de deshacerse en cenizas
Tú eres Dios y aunque
no te hubiéramos entendido
allí estabas Tú.

Un inocente colgado en una cruz
preferiste morir a dejarnos en la oscuridad
cada momento, cada coincidencia planeada
toma sentido
con tu último aliento.

Tú estabas allí, Tú estabas allí
durante la hora más oscura de la historia
Tú estabas allí, Tú estuviste allí siempre
Tú fuiste Victoria y Majestad
Tú fuiste la fuerza en la honda de David
Tú fuiste la calma de Abraham
Tú eres Dios que todo lo sabe
Tú eres la fuerza en nuestra flaqueza
Tú eres el único que es Santo y vives.
Tú fuiste, eres y serás, el Cordero de Dios Resucitado.
Tú fuiste, eres y serás, el Cordero de Dios Resucitado.

 QDOB


La Tempestad Calmada (28-01-2004, adaptación)

Domingo, 17 Agosto, 2008

Marcos 4, 35 – 40.
Aquel mismo día, al atardecer, díjoles: Pasemos a la otra orilla. Dejando la turba, se lo llevaron cual se hallaba en la barca. Y otras barcas le acompañaban. De pronto sobrevino tan brava tempestad de viento, que las olas batían la barca, hasta el punto que ésta comenzaba a inundarse. Mientras, él estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Y le despiertan y le dicen: Maestro, ¿no te interesa que perezcamos? Él se levantó, increpó al viento y dijo al lago: ¡Calla! ¡Enmudece! Y amainó el viento, y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo ¿A qué tanta pusilanimidad? ¿Cómo no tenéis confianza? Y sobrecogidos de temor, se decían unos a otros: ¿Quién es, pues, éste a quien el viento y la mar obedecen?.

Nuestra vida de cristianos es como la barca de San Pedro, navegamos en un mar que a veces es suave y otras bravo, pero es una barca en la que Cristo está presente porque así nos lo prometió: “Estaré con todos vosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos”.

Desde el mismo momento en que aceptamos a Cristo en nuestras vidas, aceptamos que Él está subido en nuestra barca y eso debería ser un gran motivo de alegría. Jesús está con nosotros, Él llena nuestra barca con su presencia y la completa con otras gratificaciones, ya que cuando Él nos indica dónde y cuándo echar las redes sacamos una gran cantidad de peces, sin embargo cuando nos dejamos llevar por nuestra soberbia y rebeldía, no obtenemos más que decepciones.

Como dice la palabra, aquel día Jesús se echó a dormir en la popa de la barca cuando apareció una tempestad. Entonces los apóstoles, atemorizados, se sintieron solos y desamparados. Sí, Jesús estaba con ellos, pero estaba dormido, ajeno a lo que pasaba mientras una tormenta atroz se les venía encima. En este punto se produce el principal contraste de la palabra, mientras los apóstoles veían en Jesús inoperancia y negligencia, no eran capaces de ver la confianza, la que Jesús tenía en que nada malo iba a suceder. En efecto, el miedo de los apóstoles a naufragar en medio del temporal, el temor al fracaso, fue mayor que la confianza que tenían en Jesús, a quién ya le habían visto hacer varios milagros.

Nuestra vida se parece mucho a la barca de los apóstoles, en ella hay momentos de dificultades, de dudas y miedos. En esos momentos de tribulación nos angustiamos sobremanera, aún más si la presencia del Señor está como oculta, y no es que Dios nos haya abandonado o nos ignore, sin embargo nosotros sí sentimos que es como si estuviera “dormido”. Entonces desesperamos y pensamos que estamos pérdidos: ¡Dios está dormido!, ¡No le preocupa que perezcamos!, ¡No le importamos!, … podemos llegar a pensar que Dios se olvida de nosotros, y no vemos que quizá es al revés, nos ofuscamos tanto con nuestros problemas y dificultades que somos incapaces de ver a Dios y no somos capaces de entender lo que Él nos trata de comunicar, de ver que Él está a nuestro lado y que debemos seguir teniendo confianza en Él, que es quien mejor sabe guiar la barca. Por eso es importante la oración constante, una oración sincera y personal, que mantenga el corazón en vela y atento a lo que en cada momento el Señor está tratando de decirnos.

En resumen:

Primero. - Como barcas en medio del mar, nuestras vidas van a la deriva y pueden verse fácilmente envueltas en momentos de dificultad. Esto es inherente a la condición humana pues nadie está exento de pasar penurias.

Segundo. – Afortunadamente, Dios está con nosotros y nos acompaña en nuestra barca, no sólo está presente en ella, sino que nos ayuda a mantenerla en buen estado: la limpia cuando el pecado la ensucia, la repara cuando está dañada y herida, nos echa una mano cuando lanzamos las redes y nos indica dónde lanzarlas para obtener la mejor pesca (esto es, nos da fuerzas para la vida diaria, y nos mantiene alerta para llenar nuestra vida de lo verdaderamente importante).

Tercero. – No hay que descuidar la relación con Dios, la oración ha de ser constante. Si Dios está con nosotros, ¡aprovechémosle!, no vaya a ser que vengan las dificultades y nos encuentren con la fe dormida, y entonces perezcamos sin remedio, ”despertemos” la fe, mantengámosla fuerte y activa con una oración perseverante.

Cuarto .- Hay grandes tormentas y dificultades pero no nos olvidemos que Dios lo puede todo, “hasta el viento y el mar le obedecen”. Dios tiene autoridad sobre todas las cosas, si Dios está con nosotros, ¿quién nos podrá parar?. Por muy grande que sea el problema, Dios nos ayuda a seguir adelante y por eso …

Quinto .- … hay que confiar en Su manera de hacer las cosas. A veces no lo entendemos pero Dios tiene una manera de resolver los conflictos que puede ser muy diferente a la que nosotros podemos pensar, por eso debemos estar atentos y confiar, confiar plenamente en que al final, si las cosas las hacemos a Su manera, será la mejor forma en que se puedan resolver. En esto consiste gran parte de la Fe: en confiar en que la voluntad del Señor es siempre lo mejor para nosotros.

Recibid un abrazo en Jesús y en María y QDOB.


La Buena Noticia: El mensaje de Jesús (II)

Martes, 5 Agosto, 2008

La instauración del Reino de Dios, no es ningún sistema político que deba instalarse por la fuerza (aunque ya haya habido algunos intentos en la historia), ni es algo que vaya a surgir por arte de birlibirloque, como algo mágico y repentino. No.

El Reino de los Cielos, tal y como se nos empieza a desvelar en las parábolas de Jesús, no son cambios externos en las instituciones, políticas, económicas o culturales de la sociedad, sino que es un cambio interior de cada persona, la conversión del individuo a una nueva manera de obrar y de pensar.

Permítanme decirles, que yo lo veo algo así como la restauración de la creación; en efecto, el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, queda alejado de Él por el pecado; Jesús encarnado de María, es Dios que toma la imagen del hombre para reestablecer su anterior dignidad de criatura elegida, y el individuo al convertirse, se hace hombre a imagen y semejanza de Cristo, forjándose la nueva alianza de Dios con los hombres.

El hombre a semejanza de Cristo es un proyecto de hombre muy atrayente. Es un hombre que ama la justicia, es más optimista y bondadoso, huye del rencor y los prejuicios, en su boca está siempre presente la verdad, en su mano la limosna y en su mente la oración. Es una persona consciente que más allá del “ojo por ojo” entiende que debe colaborar a que este mundo sea menos violento y vengativo, que entiende que a veces debe perder para que todos ganen. Ese cristiano es una persona que comprende las grandes paradojas del cristianismo: si das recibes, si mueres vives, …

Lo más fascinante es que este proyecto de Jesús es universal, en él todos tienen cabida, independientemente de su raza, nacionalidad, origen, condición, posición social, etc. porque enraiza con las aspiraciones más íntimas de bienestar de la persona y éstas, la paz, la justicia, la felicidad, … son comunes a todo ser humano.

Recibid un abrazo en Jesús y en María.

QDOB.


La Buena Noticia: El mensaje de Jesús (I)

Martes, 5 Agosto, 2008

S. Lucas 4, 16 - 22

Se llegó entonces a Nazaret, donde se había educado. El sábado según su constumbre entró en la sinagoga y se levantó a leer. Le fue entregado el libro del Profeta Isaías. Abierto el libro, dio con el pasaje en que está escrito: “El Espíritu del Señor que está en mí me consagró. A anunciar la buena nueva a los desgraciados me envió; como heraldo de libertad para los cautivos, de recuperación de la vista para los ciegos; de franca manumisión para los oprimidos. Heraldo del año de gracia del Señor”.

Luego enrollado el libro, lo entregó al ministro y se sentó. Los ojos de todos los que se hallaban en la sinagoga estaban fijos en él. tomó él la palabra y les dijo: Pues hoy ha tenido cabal cumplimiento esta Escritura que acabáis de oir.

Isaías 61, 1 - 3

El espíritu de Yahvé está sobre mí, porque Yahvé me ha ungido y me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres, a curar a los de corazón quebrantado, a proclamar la libertad a los cautivos y la liberación a los encarcelados, a proclamar el año de gracia de Yahvé y un día de venganza para nuestro Dios; para consolar a los que lloran; para alegrar a los afligidos de Sión y darles una diadema en lugar de ceniza, aceite de alegría en lugar de vestido de luto, cánticos de alabanza en lugar de ánimo decaído.

 

Amor, Paz, Alegría, Bondad, Caridad, Justicia, Libertad, Perdón, Consuelo, Misericordia, … son valores que han constituido las máximas aspiraciones del ser humano a lo largo de todas las etapas de la historia.

Para nosotros los creyentes, lo antedicho constituyen las más maravillosas manifestaciones del amor de Dios, la materialización de lo que implica el anuncio de la Buena Noticia, de la que Jesús, como Mesías y enviado del Padre, es el portador.

Tal es el amor de Dios hacia los hombres que todas esas cosas buenas que anhelamos, está dispuesto a dárnoslas, y nos las brinda a través de Cristo. Tomando a Cristo en nuestras vidas, aceptamos su modo de vida, sus valores y nos hacemos colaboradores de su misión salvadora.

AMOR ”Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado”.

PAZ ”Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados Hijos de Dios”.

ALEGRÍA “Estad felices y contentos porque vuestra recompensa será grande en el cielo” // ”Vosotros sois la sal del mundo. Mas si la sal se vuelve sosa, ¿con qué se la salará?”.

BONDAD “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca cosas buenas y el hombre malo, del tesoro malo saca cosas malas”.

CARIDAD “Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos”.

JUSTICIA “No juzguéis y no seréis juzgados, porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados”.

LIBERTAD ”Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

PERDÓN “Perdonad y seréis perdonados”.

CONSUELO “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso”.

MISERICORDIA “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” // “Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”.

Los cristianos somos por tanto, los constructores del reino y con estos ladrillos debemos edificar la nueva Jerusalén, la Tierra Prometida en la que tengan verdadero cumplimiento las promesas del Señor. No es un trabajo fácil, y muchas veces nos parecerá ingrato, árido y  asfixiante, tened en cuenta que estamos llamados a “devolver bien por mal” y otras tantas veces a “poner la otra mejilla”. Esto no significa ser conformistas, sino fieles cumplidores de la Voluntad de Dios. Al igual que Jesús, que por obediencia al Padre, cargó con los pecados del mundo en la cruz, así nosotros nos hacemos portadores de la misma carga. Cireneos que caminamos con Cristo y que sin Él nada podemos.

QDOB


“Perdón” (26-Julio-2004)

Miércoles, 30 Julio, 2008

En relación con el último texto del blog, rescato un correo que escribí el 26 de Julio de 2004 a una amiga, espero que sea de vuestro interés y QDOB.

Hola:

Esta mañana recordaba un episodio de cuando todavía íbamos a confirmación, seguro que recuerdas algo que nos dijo Toñi hace ya mucho tiempo, algo que es más o menos así:

“Cuando pecamos rompemos la cuerda que nos une a Dios, pero cuando esto sucede, Dios hace un nudo de modo que cuando la cuerda vuelve a estar unida nos vamos acercando más a él”.

Recuerdo que al año siguiente, cuando ya estábamos con Rubén, a colación del tema se lo contaste a él, pero Rubén no quedó muy convencido.

Dándole vueltas más tarde comprendí que Rubén tenía razón en dudar, puesto que expresado como viene anteriormente, parece como sí el pecado nos uniese a Dios, cuando el efecto del pecado es todo lo contrario.

Tiempo después, leyendo a San Pablo, descubrí una palabra que también se relacionaba con el tema, en ella San Pablo venía a dar gracias por sus debilidades pues ellas le permitían acercarse a Dios.

II Corintos 12, 10: “Por esto me complazco en las flaquezas, en las afrentas, en las adversidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo. Pues cuando me siento endeble entonces soy fuerte”.

Pero finalmente fue tras la lectura del Catecismo y la experiencia propia cuando me encajaron todas las piezas del rompecabezas.

En efecto, el concepto que falta para comprender la relación entre la frase de Toñi, Rubén y San Pablo, es la reconciliación. Así pues, cuando pecamos ciertamente deterioramos la relación con Dios, incluso, cuando pecamos gravemente podemos llegar a romper los lazos con Él, nos distanciamos. Unas veces avergonzados, como Adán y Eva, nos queremos ocultar de Dios, no nos damos cuenta que no hay nada que ocultar, y que al rehuir de su luz caemos en el vacío de las tinieblas.  Otras veces resentidos y rebeldes queremos hacer ver que no necesitamos de Dios, que nos valemos de sobra sin Él, tratamos de herirle, como queriendo dar una lección a ese viejo mandón, sin ver que somos nosotros los que nos herimos a nosotros mismos y que incidir en nuestra rebeldía sólo corre en nuestro perjuicio. De este modo cuando la relación se rompe, se rompe la cuerda que nos une a Dios, mas cuando arrepentidos pedimos perdón, Dios se apresura a anudar “la cuerda”. Sólo cuando hay un arrepentimiento sincero promovido por el amor que sentimos hacia Dios, la relación vuelve a reestablecerse con el añadido de que al recibir su misericordia sentimos un alivio y una gratitud extra que nos hace ver a Dios más cercano de lo que lo veíamos antes.

Así ya no se malentiende pues es el perdón, la reconciliación, lo que nos une más a Dios, y no el pecado como podría deducirse (mal deducido) en primera instancia (quizá el problema venía porque la reconciliación se obviaba en la frase de Toñi).

Con esto hemos “reconciliado” a Toñi y a Rubén, pero aún queda ver que tienen que ver San Pablo y el Catecismo en todo esto. El discernimiento que a continuación voy a exponer no es del todo sencillo pues se basa en la experiencia personal con las dificultades de extrapolación a la experiencia personal de otras personas que eso conlleva, incluso creo que su comprensión es imposible sin la Gracia del Espíritu Santo.

Yo como tantos, soy un pecador, algunos de mis fallos puede que sean pequeños pero otros son graves, tanto más cuando minan negativamente mi relación con el Señor hasta el punto de sentir que con ellos acreciento las llagas de nuestro querido Señor Jesucristo. Así pues, ahora cuando estos pecados me afligen, mi amor a Jesucristo me hace sentir la imperiosa necesidad de acudir al sacramento de la reconciliación y cuando en la absolución, la gracia del Señor se derrama como el agua sobre la cabeza de un bautizado, mi corazón gozoso y agradecido late con nueva esperanza, con la convicción de afrontar las tentaciones con mayor fortaleza en reciprocidad del sacrificio de Jesús en la cruz.

Sin embargo esto no ha sido siempre así, pues durante largo tiempo me escudaba en escusas muy convincentes para no acudir al sacramento. Así pues, yo era de la opinión que para la correcta dirección espiritual, si había que confesarse, debía ser con alguien de absoluta confianza pues un desconocido no iba a conocer el alcance de mis pecados. Consciente de lo difícil que era encontrar un director espiritual y que no moviendo un dedo era imposible encontrarlo, vivía en la oscuridad, y aunque unas veces con mayor sinceridad y otras con menos le confesara a Dios Padre mis pecados en la intimidad de la oración, sentía que aquello no bastaba para llenarme de paz. Pero llegó un día con el nuevo año, que en medio de una misa sentía la llamada del Espíritu para acercarme al confesionario y dejar allí todo lo que sobraba, todo lo que manchaba el templo del Señor que es mi cuerpo. Descubrí entonces, que la humillación que supone, despojarme de las hieles que nacen en los rincones más oscuros de mi alma, a un sacerdote que no conozco, es como un sacrificio de suave perfume para el Señor, la Gracia entonces se derrama y la “casa del Señor” que es tu cuerpo y tu alma quedan purificados, listos para recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía.

Cierto que el sacramento de la reconciliación puede administrarse de diferentes formas, pero no es menos ciertos que aunque la actual no pueda agradar a muchos, en ella se derrama la Gracia y en mi caso no era nada sensato renunciar a ella por una escusa vana y vacía como las que yo argumentaba.

En este punto podemos ver que con razón decía San Pablo que sus debilidades le acercaban al Señor, en tanto en cuento, ellas le forzaban a luchar para evitar las tentaciones, a acudir al Señor continuamente para reconciliarse con Él y al mismo tiempo, algo que no había mencionado hasta ahora, empaparse de la misericordia del Señor.

En efecto, la misericordia del Señor manifestada en el perdón de nuestros pecados, nos llama a ser misericordiosos con nuestros hermanos, del mismo modo que nosotros fallamos, ellos también fallan, y del mismo modo que nosotros nos sentimos heridos, ellos también se sienten heridos, en consecuencia, hay que “tratarlos como nosotros queremos que nos traten”. Aunque los cristianos estamos llamados a corregirnos entre nosotros por lo que se denomina la “corrección fraterna”, es la misericordia la que debe guiar el tono de la corrección y por ella canalizar la caridad, siendo sólo aquellos que están libres del pecado, los únicos que pueden arrojar las piedras (pero estos son los Santos y los Santos están llenos de compasión ;-) ).

Así pues, y tras serme entregado este discernimiento no puedo más que intentar ponerlo en práctica y comenzar pidiendo perdón por todas las veces que he sido duro y áspero apuntando la “paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el mío”.

Recibe un abrazo en Jesús.


Hace un año…

Domingo, 27 Julio, 2008

Hace ya casi un año, el 29 de Julio de 2007, era Domingo y me encaminaba temprano a la Iglesia con la intención de asistir a la misa que estaba a punto de empezar.

Recuerdo que aquella mañaba me sentía fatal por algo que había hecho durante la semana. Así llegué a las puertas de la Iglesia, lleno de vergüenza por presentarme ante el Señor con la suciedad de mi culpa.

Allí estaba yo, con la cabeza gacha enfrente del enrejado que da acceso a la nave principal de la Iglesia, echando de menos el poder acercarme al confesionario, pero no podía porque el edificio es tan pequeño que no tiene, o al menos, yo no lo había visto en anteriores ocasiones. Fue entonces cuando muy cerca de donde yo estaba, me sobresaltó la presencia de un confesionario con la luz de “libre” encendida, como si fuera un Taxi en un día de lluvia. En situaciones como esta, uno puede comprobar que Dios tiene mucho sentido del humor.

La explicación del fenómeno estaba en que hacía un par de semanas había llegado el nuevo párroco, después de varios meses de ausencia del titular (aunque las misas las seguía oficiando otro sacerdote que actuaba con cargo “en funciones”), y había rescatado el confesionario y lo había puesto allí, cerca de la entrada, y como todavía era pronto para comenzar la misa, estaba allí leyendo y rezando el rosario.

Estaba claro, ahora no podía echarme atrás, había deseado poder confesarme y ahí tenía todo un confesionario completamente equipado para la ocasión. Así pues, tragué saliba y encaré el cubículo de madera, me arrodillé y dije las palabras clave: “Ave María Purísima”, que fueron inmediatamente contestadas con el habitual ”sin pecado concebida”. El resto ya pertenece a Dios.

Está claro que no a todo el mundo le gusta confesarse, es muy incómodo y es probable que la Iglesia podría haber articulado cualquier otra forma de administrar el sacramento de la reconciliación que fuera igualmente válido, no obstante el que ahora hay es el único disponible y sólo se puede intentar sacar de él lo mejor posible.

Los antiguos Judíos solían hacer sacrificios de animales en expiación de sus pecados, el mío fue un sacrificio por la humillación propia. El mismo acto de reconocer nuestros fallos ante otro ser humano como es el sacerdote, es para mí un acto de humildad y sometimiento a la voluntad de Dios. Un paso al frente y una experiencia liberadora al recibir la absolución. Podría decirse que para mí la penitencia es anterior a la propiamente dicha y que posteriormente impone el sacerdote y con la cual yo cumplo gozoso, porque no me supone nada de esfuerzo en comparación con la carga que llevaba antes de confesarla.

QDOB


“ Quid est veritas? - ¿Qué es la verdad? ” (I)

Viernes, 18 Julio, 2008

S. Juan 18, 37-38

Preguntóle Pilato: ¿Luego tú eres rey?. Respondió Jesús: tú lo dices: Yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es discípulo de la verdad, me escucha a mí. Dícele Pilato: ¿Qué es la verdad?.

S. Juan 14,6

Yo soy el camino, la verdad y la vida.

 

Vivimos un momento en la historia de la humanidad en la que nunca ha existido un acceso tan grande a la información. Los avances en los medios de comunicación actuales nos permiten contactar con casi cualquier persona en cualquier lugar y obtener cualquier dato, imágen o sonido casi al instante.

La información a nuestro alcance es inmensa, y sin embargo ¿cómo podemos estar seguros de que toda esa información es veraz? ¿cómo podemos saber si algo es cierto? ¿cómo discernir si alguien es de confianza?.

Hoy más que nunca vivimos escondidos detrás de multitud de apariencias, de capas, de máscaras que ocultan nuestra verdadera realidad. Hoy más que nunca mostramos una cara de éxito, o de modernidad, una cara de amabilidad forzada, o una sonrisa de diario, mientras ocultamos nuestra cruz, nuestras debilidades, nuestros defectos, nuestras penas. Éstas las vamos metiendo en el baúl de las cosas pendientes, hasta que éste se hace tan grande que revienta. Entonces nos deprimimos, tal es así que algunos dicen que la depresión es la enfermedad del siglo XXI.

Cómo Pilato, dudamos y nos cuestionamos ¿qué es la verdad?, ¿qué es lo auténtico?, qué es lo que realmente merece la pena en la vida, y al igual que ocurre en el texto evangélico, la pregunta queda sin repuesta expresa, porque sencillamente la tenemos delante. Al igual que Pilato tenía delante a Jesús (el camino, la VERDAD, y la vida), nosotros tenemos ahora la Palabra de Dios delante de nuestras narices, la que es veraz, la que es auténtica, la única que da vida eterna.

QDOB


¿Qué clase de tierra somos?

Miércoles, 16 Julio, 2008

Mateo 13, 1-23

Cierto día salió Jesús de su casa y se sentó a la orilla del mar. Y se congregó junto a él grande gentío, tanto que subió a una barca y se sentó y toda la multitud quedó de pie a la orilla. Y les enseñaba muchas cosas en parábolas. Decía: Salió el sembrador a sembrar. Y mientras sembraba cayeron unos granos a la orilla del camino y vinieron las aves y se los comieron. Otros granos cayeron sobre pedregal, donde apenas tenían tierra y brotaron en seguida por estar tan someros. Mas al salir el sol, faltos de raíces y abrasados por el calor, se secaron. Otros cayeron entre espinos y crecieron los espinos, y los ahogaron. Otros, por fin, cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos el ciento, otros el sesenta, otros el treinta. Quien tenga oídos que oiga.

[...]

Escuchad, pues, el sentido de la parábola del sembrador. Siempre que se oye la palabra del reino y no se atiende, viene el Maligno y aventa lo que se sembró en aquel corazón. Éste es el grano sembrado a la vera del camino. Y el sembrado en pedregales, representa a los que oyen la palabra, y de momento la reciben a gusto. Pero no tiene en ellos raíces, sino que es efímera. Así apenas viene una tribulación o persecución por causa de la doctrina, desfallece su fe. El sembrado en zarzales representa a los que oyen la palabra: mas las preocupaciones de las cosas temporales y la seducción de las riquezas ahogan la doctrina y no llega a dar fruto. Por fin, el grano sembrado en tierra buena, representa a los que oyen la palabra y la atienden. Éstos producen fruto: Quién de cien, quién de sesenta, quién de treinta.

¿Cuántas veces habremos oído o leído la “Parábola del Sembrador”? ¿cuántas veces hemos reflexionado sobre ella? y aún así seguimos redescubriéndola cada vez, y con ella redescubriéndonos a nosotros mismos, como un espejo que refleja nuestra imagen, como un exámen de conciencia en el que evaluamos ¿quiénes somos? ¿cómo vivimos? ¿cómo actúa Dios en nuestra vida? ¿qué papel tiene Jesús en ella?; en definitiva qué clase de tierra somos, si está dando fruto la palabra de Dios en nosotros, o si por el contrario está relegada al olvido o como mucho a una retaila de tareas monótonas que cumplimos con el mero hecho de “cumplir” y seguir con lo nuestro como si tal cosa.

Cuando me miro a mí mismo e intento ver qué tipo de tierra soy, me siento como la semilla sembrada entre espinos, los espinos son todas esas cosas que asfixian nuestra fe, nos comen tiempo para la oración, o son situaciones que ponen a prueba nuestra ética; es el estress que no nos deja reflexionar, son las manipulaciones externas que nos tratan de decir qué hacer, qué comprar, dónde ir de vacaciones, qué ver y qué pensar, qué es mejor, qué es peor, lo que está bien y lo que está mal. Los espinos también son los prejuicios y los sentimientos enconados, nuestros propios defectos y miserias, nuestro egoismo, nuestra intolerancia, nuestra falta de paciencia o nuestra incomprensión.

Quizá por eso es importante pararse de vez en cuando y volver a leer la parábola del sembrador, para tratar de identificar cuáles son esos espinos que ahogan nuestra vida y que nos impiden crecer y tener una existencia plena.

Es paradójico, cómo nos ofuscamos tantas veces y nos centramos más en aquello que nos está “quitando” la vida que en aquel por el que tenemos “vida”.

Un saludo y QDOB


Abre ¡¡¡ EFFETAH !!!, un blog de testimonio cristiano.

Miércoles, 16 Julio, 2008

Mc 7, 31-37

De nuevo, partiendo de los confines de Tiro, se dirigió, pasando por Sidón, hacia el lago de Galilea, cruzando el país de la Decápolis. Le presentan un hombre sordo y mudo, rogándole que le imponga las manos. Tomándole Jesús aparte, lejos de la multitud, introdujo sus dedos en las orejas del sordo y con su saliva tocó su lengua. Luego, levantando al cielo sus ojos, suspiró, y dijo “¡Effetah!”, esto es: ábrete. Al punto se abrieron sus oídos, y quedó suelto el nudo de su lengua, y hablaba perfectamente. Les ordenó que a nadie lo dijeran. Pero cuanto más se lo urgía, ellos con mayor encarecimiento lo divulgaban. Y sobremanera maravillados decían: Bellamente lo ha hecho todo. Hace oir a los sordos y da habla a los mudos.

Hoy, miércoles 16 de Julio de 2008, al amparo de la advocación mariana de “El Carmen”, comienza su andadura ¡¡¡ EFFETAH !!! un blog de testimonio cristiano, un lugar en el ciberespacio donde volcar lo que implica en mi vida ser cristiano dentro de la Iglesia Católica, dando testimonio de Jesucristo.

Llamado al apostolado del Señor Jesús, nace pues este blog para contribuir a que “la tierra se llene del conocimiento de Dios como las aguas cubren el mar” (Isaías 11,9), por medio de la predicación del Evangelio y del testimonio personal de la Fe en la vida diaria.

Espero y deseo que este sitio sea de su agrado y espero sus visitas, sugerencias y comentarios.

Un saludo y que Dios os bendiga (QDOB).