La Voz de la Justicia.

Lunes, 16 Noviembre, 2009

“Venid, pues, y gocemos de los bienes presentes, y usemos de las criaturas con el ardor de la juventud.

Llenémonos de vino generoso y de perfumes, y no se nos pase de largo una flor de primavera.

Coronémonos de capullos de rosas antes de que se marchiten.

Que nadie de nosotros deje de participar en nuestra orgía, dejemos por doquiera señales de alegría, proque esa es nuestra parte y esa es nuestra suerte.

Oprimamos al justo pobre, no tengamos miramientos con las viudas ni respetemos las canas provectas del anciano.

Sea nuestra fuerza norma de justicia, pues lo débil se demuestra inútil.

Acechemos al justo, porque nos incomoda, y se opone a nuestras obras, y nos echa en cara las transgresiones de la ley, y nos reprocha de faltas contra nuestra educación.

Proclama que tiene el conocimiento de Dios, y se llama a sí mismo hijo del Señor.

Ha llegado a ser reprensión de nuestros pensamientos. Su sola vista nos resulta pesada, porque su vida no se parece a la obra de los otros, y sus caminos son diferentes.

Nos tiene por gente de mala ley, y se aparta de nuestros caminos como de impurezas; estima feliz el fin de los justos, y se gloria de tener a Dios por padre.

Veamos si sus palabras son verdaderas y experimentemeos lo que ha de suceder al fin de su vida.

Pues si el justo es hijo de Dios, vendrá en su socorro y le librará de la mano de sus adversarios.

Probémosle con el ultraje y la tortura, para ver su moderación indulgente, y probar su resignación.

Condenémosle a una muerte vergonzosa, pues, según él dice, le vendrá socorro.

Esto piensan, pero se equivocan, porque su maldad les ha obcecado, y no conocen los secretos de Dios, ni esperan recompensa para la santidad, ni creen en el premio de las almas irreprensibles”. Sabiduría 2, 6-22

Han pasado un par de milenios y este texto se vuelve tan actual como cuando fue escrito. Aparte de su caracter profético, al anticipar los padecimientos que Jesús tendrá en su tiempo, comparte con nosotros nuestro destino de cristianos, ser luz de justicia, en un mundo adormecido por el materialismo y sumido en su autocomplacencia hedonista.

En efecto, la Palabra de Dios nos refleja los “espinos” que nos encontramos en el día a día: las apariencias, las escalas sociales,  el afán de conseguir el éxito, aunque sea a cualquier precio,  la ley del más fuerte, … Todo ello se opone a los planes que Dios tiene para nosotros, todo ello se opone a los ideales de Justicia, Amor y Verdad con los que nuestro Padre Celestial quiere llenar nuestras vidas y de los que nadie queda excluido. Son esos los valores del mundo, los que dejan pobres, viudas y marginados; frente a los de Dios que desea dejarnos un mundo donde tengamos “vida” y ésta en abundancia.

Por ello, la voz de los cristianos, la voz de la Iglesia es incómoda, porque se opone firmemente a los desmanes de este mundo de injusticias, pero aún así, a pesar de las persecuciones, críticas y humillaciones que seguro son frecuentes en nuestro entorno, hay que seguir denunciándolas. Podremos discutir las formas de hacerlo, pero no el fondo, pues cielo y tierra pasan, mas la palabra del Señor permanece.


VISION

Viernes, 28 Agosto, 2009

BE THOU MY VISION (Letra original en inglés).

Be Thou my Vision, O Lord of my heart;
Naught be all else to me, save that Thou art.
Thou my best Thought, by day or by night,
Waking or sleeping, Thy presence my light.

Be Thou my Wisdom, and Thou my true Word;
I ever with Thee and Thou with me, Lord;
Thou my great Father, I Thy true son;
Thou in me dwelling, and I with Thee one.

Be Thou my battle Shield, Sword for the fight;
Be Thou my Dignity, Thou my Delight;
Thou my soul’s Shelter, Thou my high Tower:
Raise Thou me heavenward, O Power of my power.

Riches I heed not, nor man’s empty praise,
Thou mine Inheritance, now and always:
Thou and Thou only, first in my heart,
High King of Heaven, my Treasure Thou art.

High King of Heaven, my victory won,
May I reach Heaven’s joys, O bright Heaven’s Sun!
Heart of my own heart, whatever befall,
Still be my Vision, O Ruler of all.

Se Tú mi Visión (Letra traducida al español).

Se Tú mi visión, oh Señor de mi corazón;
nada hay más para mí, salvo todo lo que Tú eres.
Tú mi mejor pensamiento, de día o de noche,
en vela o durmiendo, tu presencia es mi luz.

Sé Tú mi sabiduría, y Tú mi verdad;
Siempre contigo y Tú conmigo, Señor;
Tú mi grandioso Padre, yo tu verdadero hijo;
Tú en mi hogar y yo contigo.

Se Tú mi escudo en la batalla, mi espada en la lucha;
Se Tú mi dignidad, Tú mi alegría;
Tú el refugio de mi alma Thou, Tú mi torre alta:
Elévame a las alturas, Oh fuerza de mi fuerza.

Riquezas no anhelo, ni elogios vacíos de los hombres,
Tú mi heredad, ahora y siempre:
Tú y sólo Tú, primero en mi corazón,
Alto Rey del Cielo, my Tesoro eres Tú.

Alto Rey del Cielo, que obtuviste mi victoria,
Pueda alcanzar las alegrías del Cielo, ¡Oh luz del sol del Cielo!
Corazón de mi propio corazón, pase lo que pase,
sigue siendo mi Visión, oh soberano de todo.

Hace un par de semanas estuve en un encuentro organizado por la comunidad católica Fe y Vida: el Vision.es 2009.

http://www.feyvida.com/

El “Vision” pretende ser un cruce de caminos para cristianos de distintas partes que viven su fe en el día a día, un punto de encuentro para compartir experiencias y buscar la voluntad de Dios.

Este año se contó con la participación de varios miembros de la comunidad Alleluia de Augusta (Georgia EEUU).

http://www.yeslord.com/

Hubo diversas charlas, pero con un nexo común: el papel de los cristianos en un mundo que parece alejarse cada vez más del Evangelio y de la importancia, bondades y dificultades de vivir en comunidad. Es de destacar la importancia que tiene la oración en la formación de estas comunidades quienes se han fortalecido espiritualemente antes de lanzarse en proyectos de ayuda a los más necesitados. Cumplen así la palabra que es mejor “quitarse la viga del ojo propio, antes de quitar la paja del ojo ajeno” y es que me llamó mucho la atención la importancia que daban a que la comunidad sea un sitio de “sanación”, un lugar donde las almas heridas de las personas que pertenecen a la comunidad puedan encontrar paz, descanso y refuerzo.

También fue muy importante reencontarme con gente que no veía desde hace mucho tiempo y ver cómo la mano del Señor, se ha ido extendiendo por las vidas de todos ellos y cómo las bendiciones del Espíritu Santo siguen derramándose sobre nosotros sus hijos.

Mi experiencia en el retiro fue una experiencia de reparación, de descanso y de búsqueda de la voluntad de Dios, una oportunidad para parar del estress diario y centrar en mi vida el papel que quiero que Dios tenga en ella. Fue también una llamada a la restitución del Evangelio de Cristo en mi vida y un impulso para seguir dando testimonio de su experiencia.

Por eso yo también quiero decir hoy también, se Tú Señor mi visión, se Tú la luz que guíe mi alma. Guía Señor mis pasos en el camino de la vida, para seguir glorificando tu Santo Nombre y que cada decisión que tome en mi vida sea para honrar tu confianza. También quiero darte gracias, Señor, por cuantos hermanos pones en mi camino, con quienes podemos compartir en la oración tu alabanza, y unidos a Tí formar la comunión de tu Iglesia para la redención del mundo. Amén.


Preciosa Sangre

Viernes, 28 Agosto, 2009

“Porque el alma de la carne está en la sangre y yo la he puesto por vosotros sobre el altar para expiación de vuestras almas, porque es la sangre la que expía por la vida que hay en ella”. Levítico 17, 11.

<< Díjoles Jesús: “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré al fin de los tiempos. Porque mi carne es verdadero manjar y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece y yo en él. Como yo tengo la vida del Padre viviente que me envió, así el que me come a mi, vivirá de mí. Éste es el pan bajado del cielo. No como el que comieron los padres y murieron. El que come este pan vivirá por siempre” >>. S. Juan 6, 53-57.

En verano, con las vacaciones, el número de donantes se reduce y con ellos las reservas de sangre en los hospitales, además, con los movimientos del tráfico también aumentan los accidentes en carretera, lo que dispara la necesidad de donaciones para realizar transfusiones. Así pues, consciente de estos hechos, y a pesar de mi escasa simpatía por las agujas, reuní valor suficiente para acercarme a una unidad de donación.

Al entrar me facilitaron un cuestionario y me llamó la atención los numerosos motivos por los que una donación puede llegar a ser rechazada. Desde luego las donaciones son algo muy serio, ya que hay que garantizar que la sangre está libre de impurezas que puedan ser perjudiciales para el receptor, ya que lo que está en juego no es ni más ni menos que una vida humana.

Del mismo modo que nosotros donamos sangre para que otros, no importa quiénes sean, puedan tener vida, así Jesús entregó la suya para darnos vida eterna. Su preciosa sangre, libre de las impurezas del pecado, nos es donada para que expiemos nuestras culpas y renovados por ella tengamos una vida plena en Él.

Su carne y su sangre son la carne y la sangre del “hombre nuevo” que habrá de sustituir aquello que en nosotros deseamos redimir y así ser los miembros de la “nueva alianza”.

Donar sangre me ha parecido una experiencia muy positiva, me he sentido útil a la sociedad y me ha permitido reflexionar en dos sentidos, primero en la importancia de mantener unos hábitos de vida saludables y segundo en la vocación de servicio de los cristianos hacia los demás. Por lo primero, recordar que no somos dueños de nosotros mismos, sino que somos administradores de nuestros cuerpos, los cuales son templos del Espíritu Santo. Es nuestra responsabilidad mantenernos saludables y espiritualmente activos, de modo que podamos marcar la diferencia en la sociedad, siendo más eficaces y eficientes en lo segundo, dispuestos para hacer la voluntad de Dios en todo momento y lugar.


“Una medida desbordante”.

Domingo, 19 Julio, 2009

“Entonces se le acercó Pedro para preguntarle: Señor, ¿cuántas veces deberá perdonar a un hermano mío, los agravios que me haga?. ¿Hasta siete veces? Respondióle Jesús: No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete. Por eso es semejante el reino de los cielos a un rey que quiso llamar a cuentas a sus siervos. Al comenzar a pedirlas, se le presentó uno que le debía diez mil talentos. Y como no tenía con qué pagar ordenó el señor que fuera vendido el siervo, su mujer, sus hijos y todo cuanto tenía, y satisficiera así la deuda. El siervo cayó de rodillas y prosternado le suplicó: Señor, ten paciencia conmigo, y todo te lo pagaré. Compadecióse el señor del siervo y le dejó marchar, y le condonó la deuda. Al salir aquel siervo encontró a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios. Y asiólo y le ahogaba, diciendo: Págame lo que me adeudas. De rodillas a sus pies, el compañero le suplicaba: ¡Ten piedad conmigo!, te lo pagaré todo. Mas él no accedía y llegó a meterle en la cárcel, hasta que liquidara la deuda. Al verlo sus compañeros se entristecieron en gran manera y vinieron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor llamó a cuentas a su siervo: ¡Siervo malvado!. Toda tu deuda te condoné porque me lo suplicaste. ¿No era razón que tú te apiadases de tu compañero, como yo me apiadé de tí?. Y enojado su señor lo entregó a los verdugos hasta que le pagara la deuda. Así hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”. S. Mateo 18, 21-35.

No es nada nuevo, podrían decir algunos que es bastante común el hecho de que los seres humanos nos decepcionemos mutuamente. Creo que como a mí, le pasa a mucha gente, quedamos con alguien en algún asunto: una cita, un contrato, un trabajo, etc. pero la otra persona no cumple con su parte del acuerdo, se retrasa, o no se presenta, o no realiza su labor como le corresponde. El resultado final es siempre una decepción porque no vemos reciprocidad hacia nuestro firme compromiso.

Seguramente, tú como yo, que pensamos en hacer honestamente el bien a los demás y tratarles como quisiéramos que nos trataran, no podemos evitar sentirnos mal cuando no somos correspondidos de la misma manera. Pensamos que esa gente es irresponsable y que no conviene hacer más tratos con ella, nuestra paciencia se agota y traicionados nos replantearnos la  relación que hasta entonces nos unía.

Hace poco me pasó algo parecido con varias personas de mi entorno, y mientras reflexionaba en la decepción que me invadía, me dió por pensar en cómo afectaba esto a mi relación con Dios. En efecto, yo me sentía mal por el agravio que estas personas me habían provocado, pero ¿cómo se sentía Dios en otras tantas veces en que yo le he agraviado con mi pecado?.

Me dí cuenta de que mi actitud era semejante a la del siervo de la parábola ¿qué pasaría si el Rey me pidiese cuentas de mis actos? ¿qué pasaría si Dios me reclamase la misma atención que yo exijo?.  El sacrificio de Jesús que entregó su sangre para perdonar mis pecados, se vería escasamente recompensado con mi intolerancia hacia los demás. Porque en el fondo muchas veces no soy capaz de perdonar los errores de los demás y al igual que no soy capaz de ver que  yo también cometo errores que a los ojos de los demás pueden ser tan graves como los que les achaco al resto.

También tengo que tener en cuenta que una gran parte de las veces en que se provocan estas situaciones, se trata de naderías, cosas que no son realmente importantes, o que al final tienen una solución no muy rebuscada. Como dice otra palabra:

“No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y se os perdonará. Dad y se os dará. Medida llena, estrujada, remecida, desbordante será la que os echarán en vuestra halda. Así, pues, con la medida que midiéreis se os medirá a vosotros”. S. Lucas 6, 37-38.

Debemos ser capaces de ver la justicia de Dios y aplicarla en nuestra vida, perdonar a nuestros hermanos de la misma manera que nosotros estamos necesitados de perdón. Y tolerar a los demás porque no todos somos iguales pero sí que todos somos hijos de Dios y merecemos un mismo respeto.


Effetah: Cumplimos un añito.

Jueves, 16 Julio, 2009

En el día de hoy en el que celebramos el día de “El Carmen”, hace ya un año que comenzó este blog. Solo cabe pedir la intercesión de Nuestra Señora, para que podamos seguir abiertos por mucho tiempo, compartiendo lo que en la vida nos depare el Señor.

¡¡¡ Salve Stella Maris !!!.

SALVE MARINERA

¡Salve! Estrella de los mares.
De los mares Iris de eterna ventura,
¡Salve! Fénix de hermosura,
Madre del divino amor.

De tu pueblo los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
hasta Tí, hasta Tí nuestro clamor.

Salve, Salve, Estrella de los mares
Salve, Estrella de los mares…
Sí, fervoroso llegue al cielo
hasta Tí, hasta Tí nuestro clamor.

Salve, salve
Estrella de los mares
Estrella de los mares
¡Salve! ¡Salve! ¡Salve, Salve!

¡¡¡ VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN !!!


Un café con Jesús.

Martes, 7 Julio, 2009

El otro día quedé con una amistad para tomar un café. Tras un tiempo sin vernos era la oportunidad perfecta para ponernos al día y contarnos como nos iba la vida a ambos. En el transcurso de la conversación, me comentó que estaba pasando por un mal momento con su pareja, habían discutido mucho y estaban a punto de dejarlo definitivamente. Se quejaba de que se sentía desplazada, ya que en vez de de aprovechar a pasar más tiempo juntos, y tratar así de arreglar sus asuntos, su pareja prefería pasar más tiempo con sus amistades.

Esta conversación, que no pasa de ser una de tantas entre dos amigos tomando un café, un día cualquiera en una tarde cualquiera, me sirvió para reflexionar no sólo en los problemas de la relación que tenía esta pareja, sino en los problemas que tenemos muchos cristianos en nuestra relación con Dios.

Me dí cuenta que en la vida diaria que llevamos, estamos tan ajetreados que casi no nos queda tiempo para nosotros mismos, así que siempre es de agradecer poder parar un momento y tomarnos un café de vez en cuando,  sobre todo si podemos gozar de la compañía de un buen amigo. Compartir un café y una conversación con otra persona nos permite escuchar y ser escuchados, no sólo es compartir una taza de infusión, es compartir un tiempo, un espacio y una experiencia, incluso aunque ninguno de los presentes tenga nada importante que decir, siempre se disfruta la compañía del otro.

Pero … ¿qué nos pasa con Jesús?, constantemente le estamos escatimando tiempo y anteponemos otras tareas presuntamente más importantes a pasar tiempo con Él. Incluso me sorprendió comprobar, que somos prestos a quedar con otras personas, pero somos muy perezosos cuando se trata de pasar un tiempo con el Señor.

En este sentido nos parecemos mucho a la pareja de esa persona que os comentaba varios párrafos más arriba, podemos pensar que Jesús es el centro de nuestra vida, que le amamos profundamente y le adoramos, que por Él daríamos la vida, y sin embargo cuando llega la hora de la verdad, en las cosas más nimias, le descuidamos, le dejamos para después y le relegamos para el último lugar de nuestra interminable agenda. No vemos que actuando así lo que hacemos es debilitar cada vez más nuestra relación con Dios y quizá arriesgarnos a perderla completamente, y desde luego así podría ser si nos dejamos asfixiar por los “espinos”, que son las cosas de la vida diaria a las que se refiere la parábola del sembrador. La diferencia fundamental aquí es que Él siempre va a estar dispuesto a recibirnos de nuevo, la duda por tanto, es si nosotros seremos capaces de rectificar nuestro error.

Por esto pienso que deberíamos intentar tomar más cafés con Jesús, para así aprovechar a contarle nuestras cosas y hablar de ellas como lo haríamos con un amigo del alma, fortaleciendo así nuestra relación con Él. Estoy seguro de que un rato de oración en Su presencia puede ser de los más reconfortantes que podamos tener en el día.


2º Domingo de Adviento: “¡ Preparad el camino !”

Sábado, 13 Diciembre, 2008

“Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: <<Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos>>. Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaba sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:  <<Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo>> “. Marcos 1, 1-8

Cuando se prepara un camino  se han de rellenar los baches, elevar las partes hondas y rebajar las partes altas. Se trata de dejar la superficie del mismo lo más lisa y llana posible de modo que el tránsito por él se haga de la manera más fluida posible, con visibilidad y seguridad de los que lo utilicen y con objeto de conectar dos lugares entre los que existe una gran distancia.

Así en nuestra relación con Dios, tratamos de conectar con nuestro Padre celestial, así tenemos que prepararnos para mejorar la fluidez de esta comunicación, renunciando a nuestras rebeldías y pecados, tomando conciencia de todas esas cosas que son “prescindibles” en nuestra vida y que no nos hacen bien, como los excesos de orgullo, nuestros egoísmos y nuestra falta de amor hacia los demás.

Del mismo modo, y al tiempo que nos vaciamos de todas estas cosas que nos sobran, debemos rellenarnos de todo aquello que sí nos favorece, como la misericordia, el perdón, la ternura y la paz.

En este sentido, al igual que los ángeles proclaman: “Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra Paz a los hombres de buena voluntad”, así también transcribo aquí la oración por la paz de San Francisco de Asís:

Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Señor, que no me empeñe tanto
en ser consolado como en consolar,
en ser comprendido, como en comprender,
en ser amado, como en amar;
porque dando se recibe, olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
muriendo se resucita a la vida .
Amén.

QDOB


1er Domingo de Adviento: ¡Velad!.

Sábado, 13 Diciembre, 2008

“Mirad por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se enerven con el libertinaje y la embriaguez y las procupaciones terrenas, y os asalte por sorpresa aquel día. Pues como un lazo sobrevendrá a todos cuantos habitan sobre la faz de toda la tierra. Estad en vela orando en todo tiempo para que logréis escapar de todo esto que va a suceder; y no sucumbáis al presentarse el Hijo del hombre”. S. Lucas 21, 34-36

“Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre”. S. Mateo 24, 37-44

Cuántas veces habréis escuchado en los últimos años, que vivimos en el apogeo de la civilización, hay avances científicos increíbles, medios técnicos asombrosos, se ha encontrado la cura para multitud de enfermedades y hay abundancia de alimentos, vestido, etc.

También se nos dice que creer en Dios es un atraso, que es algo anticuado, que son supersticiones del pasado, que no es necesario.

Sin embargo viene una tribulación y todo el mundo se tambalea, surgen crisis, hambres y guerras, y desaparece aquel efímero optimismo, demostrándo cuán frágil es este mundo en el que vivimos a pesar de todo lo que hemos avanzado.

Jesús nos advierte y nos llama a permanecer constantes, orando siempre y centrados en lo que es realmente importante en la vida. Por Él sabemos que lo material es pasajero y que debemos perseverar día a día en el conocimiento de la verdad del Señor: que mientras pasemos nuestra existencia en este mundo, debemos atesorar los bienes “celestiales” cultivando el amor, la justicia y la humildad, y que si bien podemos disfrutar de los frutos de nuestro trabajo,  no podemos olvidar que nuestro punto de referencia en Cristo y no debemos vivir despreocupados como si nada fuera con nosotros.

Por eso hay que estar en vela, atentos a cómo vivimos nuestra vida y ver como podemos mejorarla, poniendo a Jesús como centro de nuestra existencia y como modelo de nuestras actuaciones.

QDOB.


Adviento

Sábado, 13 Diciembre, 2008

Tanto el Adviento como la Cuaresma son momentos de especial relevancia en el calendario litúrgico. Ambos son un periodo de preparación para dos momentos clave: La Cuaresma nos prepara para la Semana Santa en la que rememoramos la pasión, muerte y posterior resurrección de nuestro Señor Jesucristo; por su parte, el Adviento, nos prepara para el nacimiento de Cristo, la venida de la esperanza salvadora del Mesías, el Libertador prometido por Dios a los hombres.

En este tiempo la Iglesia nos invita a orar con signos de especial significado, algunos de los cuales hoy quiero destacar:

- La anunciación a María y su obediencia: nos llama a estar especialmente receptivos a la voluntad del Señor y a estar dispuestos a ponerla en obra.

- El pesebre: el humilde lugar en el que nació Jesús hace clara referencia a cómo acogemos nosotros el mensaje de Jesús en nuestras vidas y cómo el evangelio es herramienta de renovación y de perdón.

- La adoración de los pastores y de los tres Magos: nos muestra, como todos somos llamados a compartir y a ser partícipes de la experiencia salvadora de la llegada de Cristo.

En resumen, permanecer en vela, preparar la venida y participar en comunidad de nuestra condición de cristianos renovando nuestro compromiso de seguir a Cristo.

QDOB.


Intercesión.

Sábado, 25 Octubre, 2008

“¿Qué es la Iglesia? Es una comunidad que reza; un pueblo de Dios, y que a Dios debe todo. Lo que más la urge es la oración. La iglesia se propone un objetivo primario: el de poner a los hombres en comunicación con Dios [...] Toda su vitalidad, toda su capacidad de servir para la liberación y la salvación de los hermanos próximos y lejanos está alimentada por la oración. Oremos, pues; de este modo debemos ser iglesia”. (en Ecclesia, 1971.p.2088, Pablo VI)

“Intercesión: en sentido cristiano, es toda súplica o petición presentada a Dios en favor de otro u otros, en favor de la iglesia y el mundo. En un sentido más amplio y acaso más cristiano, es toda una vida de oración y amistad con Dios ofrecida en favor de otros, de la iglesia, del mundo; siempre en unión con Cristo Jesús, el único Mediador; siempre desde el corazón de la iglesia y desde la comunión de los santos, y con el apoyo de María, intercesora universal e incansable. En este sentido, intercesión es un precioso carisma del Espíritu Santo, que gradualemente convierte la vida entera del intercesor y su misma persona en intercesión para gloria de Dios y bien de la humanidad”. (Marcelino Iragui, Ante el Trono de Gracia p. 6, Ed. El Carmen)

Hace ya algunos años, un “amigo invisible” me regaló el libro “Ante el Trono de Gracia” de Marcelino Iragui, libro que no comencé a leer hasta hace un par de años más y que el otro día se vino a mi mente cuando pensaba sobre el poder de la oración de intercesión.

“Pedid y se os dará”. En la oración se nos invita a pedir, a pedir constante e insistentemente todo aquello que necesitemos, lo material y lo inmaterial, tanto que hasta hay veces que nos “da corte” pedir todo el rato para nosotros. Estas oraciones son todas en plan “dame, dame, dame”, y esto no es malo, si nos damos cuenta de cuán necesitados estamos de todo. (Lo más sorprendente es que teniendo la posibilidad de pedir, nuestra falta de oración hace que al final no pidamos, ni lo que necesitamos).

Tomar conciencia de nuestras necesidades, fallos y debilidades, no sólo nos debe ayudar a ser más humildes, sino que tiene que despertar en nosotros una empatía hacia los demás y así como pedimos para nosotros mismos, interceder también para los que como nosotros comparten los mismos problemas e inquietudes.

“Interceder es un modo de cooperar con los planes divinos de salvación para nuestros seres queridos y para todos los hombres. Estos son planes de bondad, de generosidad de misericordia infinita. Para cooperar con ellos es preciso sumergirse en el Océano insondable de la Misericordia divina; es preciso mirar a las personas y leer los acontecimientos desde esa perspectiva, y orar desde la misma, desde la Misericordia divina.

Esta es una gracia que el Señor concede a los que expermientan a fondo su propia miseria, su propia nada. Entre ellos se encuentran los intercesores auténticos”. (Marcelino Iragui, Ante el Trono de Gracia p. 75, Ed. El Carmen)

Tú que estás pasando por un momento de “quebrantamiento”, tú que tienes una dificultad o un problema, puedes ser un intercesor auténtico, un valedor ante el Trono de Gracia del Señor de todos los que están pasando lo mismo que tú, y como un pararrayos, estás atrayendo hacia tu oración el poder salvífico de la misericordia de Dios. Tú con tu oración, estás contribuyendo a fomentar el amor y la piedad, tú estás colaborando a construir el Reino. El poder de la intercesión está en tu oración. Ora.

QDOB.